Torneo Rápido Homenaje «Profesor Ricardo Castillo»

La Comisión Directiva del Círculo Encarnaceno de Ajedrez había planeado un torneo rápido para continuar difundiendo la práctica del ajedrez en la ciudad; tras apuntar los últimos detalles solo restaba elegir el nombre del certamen. Todos los presentes decidieron que aún cuando el evento no fuese más que una competencia rápida el nombre de don Ricardo Castillo era justo y necesario.

Presidente de la institución desde hace varios años, Castillo mantuvo viva la chispa del ajedrez en Encarnación tras la desaparición física de los fundadores del Círculo. Colaboró económicamente en incontables oportunidades y lo continúa haciendo desinteresadamente con el afán de promocionar el deporte que lo apasiona. Recomiendo al lector revisar la entrevista que le realicé un año atrás para conocer mejor a este incansable mecenas.

El torneo se jugó por sistema suizo a 5 rondas con cadencia de 10 minutos más 3 segundos de incremento. La ocasión fue propicia para inaugurar oficialmente un nuevo espacio ajedrecístico de la ciudad: La Caverna, donde se jugaron las partidas. Lastimosamente el grueso de la familia ajedrecística encarnacena no estuvo presente, sin embargo seis fuertes jugadores del Club de Ajedrez Posadas le dieron un marco especial a la competencia que automáticamente se transformó en certamen internacional.

Carlos Cantero (1891) y Esteban Carlino (1943) dominaron de principio a fin y luego de entablar su partida por la cuarta ronda el primero se consagró Campeón por mejor desempate Buchholz [más abajo el análisis de dos partidas]. Otro misionero que hizo un muy buen torneo fue el pequeño Franco Munch, quien sigue mejorando y sin dudas en un futuro cercano veremos su nombre en lo más alto de los torneos. Fernando Krauss (1550) finalizó en la tercera posición y fue el mejor encarnaceno. Todos los números ronda a ronda.

En conclusión fue un domingo de fiesta. Un domingo en el que posadeños y encarnacenos hicieron del Paraná un vehículo que los una antes que un obstáculo que los divida. Fue un sencillo pero merecido homenaje a un hombre que dio mucho -y lo continuará haciendo- por el Ajedrez Encarnaceno.

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