Ajedrecista Eterno, don José Aquino

«Ya voy», dice un hombre sentado frente a su tablero de ajedrez mientras saca el peine del bolsillo y se arregla el pelo; la respuesta es para su pequeño hijo que viene a avisar que está lista la cena. En la oficina está ese gran escritorio, donde ubica su tablero y los libros de aperturas y finales que compra donde fuese que los encuentre. Frente a él está sentado su gran amigo y cotidiano rival, el Capitán Julio W. Smith. Ambos fuman y comparten unos mates. Pueden pasar cuatro, cinco, seis largas horas y ellos todavía estarán sentados frente a frente. Tablero de por medio. Solo interrumpidos por sus propias palabras: «Ríndase! Mate en tres!», «Pero qué me vas a matear vos!», «Ep! Tocaste ya! Mueva!». Y así. Noche tras noche.

El dueño de casa y protagonista de este homenaje es el Señor José del Pilar Aquiño. Encarnaceno. Ajedrecista. O mejor, primero Ajedrecista y luego Encarnaceno.

Don Aquino nació el doce de octubre de 1925. Creció y se hizo hombre en la Zona Baja de la Ciudad. Fue Profesor Normal del Magisterio. Obtuvo el título de Licenciado en Contabilidad. Fue Contador Público, Profesor de la Universidad Católica y de muchos colegios encarnacenos durante cincuenta años.

Nadie puede decir cómo o cuándo don Aquino empezó a jugar al ajedrez. Lo cierto es que este hombre fue un verdadero apasionado del juego. Si estaba de viaje, llevaba consigo un pequeño tablero de bolsillo donde podía reproducir partidas que leía en las revistas; tal y cual hacía Robert James Fischer, su jugador preferido. El hijo menor de don Aquiño lleva el primer nombre del Gran Campeón en homenaje. No solo era fanático del Ajedrez sino también de otros deportes como el basquetbol o el boxeo, deporte último que practicaba cuando joven.

José del Pilar Aquiño estuvo relacionado con el Círculo Encarnaceno de Ajedrez desde sus inicios; fue Síndico en unos periodos y Consejero en otros. Participó de muchos torneos organizados por este Club y se consagró Vice-Campeón del Torneo de Primera Categoría del Círculo Encarnaceno de Ajedrez del año ’79.

Una anécdota nos muestra la pasión de don José hacia el ajedrez y también echa luz sobre su calidad ajedrecística. Una noche de tormenta, don Aquino estaba en su oficina -como todas las noches- sentado frente a su precioso tablero de ajedrez. En esa oportunidad el rival no era otro que el Campeón Paraguayo de Ajedrez ’63, ’72, ’77, el Señor Victorio Riego Prieto. Cuando la tormenta empeoró e hizo que el sistema lumínico de la Ciudad dejara de funcionar, los rivales, tan compenetrados con la posición, en vez de abandonar la partida y evaluar la intensidad del temporal, se pusieron en pie, buscaron unas velas, y continuaron la partida a media luz!

Don José del Pilar Aquino dejó este mundo el trece de abril del año 2006. Su Señora Esposa y sus hijos lograron transmitirme el amor que este hombre sentía por nuestro deporte-arte. En un momento, me enseñaron el antiguo escritorio de don José, trajeron sus viejas piezas, las sacaron de una hermosa caja de madera, las desempolvaron y las ubicamos sobre el tablero. Unos segundos de silencio. Luego. Casi un susurro… «Ya voy».

, Encarnación Historia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *