Ajedrecista Eterno, don Elías Duba

Durante las dos últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del siglo XX, cientos de miles de árabes se veían obligados a abandonar su tierra y sus familias buscando construir un mejor futuro. La Gran Siria estaba bajo el control del Imperio Otomano desde hacía cuatro centurias. Represión política, inestabilidad económica, persecución religiosa y posteriormente la guerra, fueron factores determinantes para que muchos tomasen la decisión de emprender el largo viaje a América. Un viaje plagado de miseria e incertidumbre. Aun así, en el barco también viajaba un pasajero especial: los acompañaba la esperanza.

Entre los tantos que cruzaron el gran océano Atlántico venía un joven sirio, que tras idas y vueltas luego del desembarco terminó por crecer, vivir, y convertirse en un hombre en el Paraguay. Este hombre fue el Señor Elías Abraham Duba Chereque.

Como muchos de los inmigrantes árabes de nuestra región, el Señor Duba pronto dio sus manos al trabajo; con el transcurrir de los años conformó su familia y estableció su propio local comercial en nuestra Ciudad.

Casi todos los ajedrecistas encarnacenos que recuerdan al Señor Duba relatan cómo era habitual verlo jugar al ajedrez con la Señora María Satine de Ivanoff, propietaria de la Fábrica de Masas «Oasis». Es maravilloso pensar de qué manera dos personas que dejaron atrás sus tierras natales (la Señora María Satine era rusa), dos migrantes con culturas muy diferentes, pueden encontrarse frente a un tablero en un lugar remoto del mundo y compartir en silencio por horas algo en común, un momento que destruye las diferencias y nos enseña de una manera muy sutil y discreta que somos todos un mismo pedazo de esencia.

El 3 de julio de 1953 se firma el acta de fundación del decano de nuestros clubes, el Círculo Encarnaceno de Ajedrez, en este libro de actas -que constituye una reliquia- también está inscripto el nombre y la firma de Don Elías Duba como uno de los miembros fundadores.

Se cuenta que las piezas de ajedrez que utilizaba don Elías fueron talladas a mano por un preso boliviano durante su cautiverio en la Guerra del Chacho; lastimosamente estas piezas se perdieron con el paso del tiempo.

Puede decirse que el Señor Elías Duba fue un estratega tanto dentro como fuera del tablero; cada mañana repetía sus ejercicios de respiración en el patio de su casa, caminaba diariamente varios kilómetros (no manejaba), bebía con moderación, leía con regularidad (en árabe y en castellano) y disfrutaba de la buena compañía de su familia y sus amigos. Estuvo en este mundo casi un siglo. Enseñó el ajedrez a sus hijos, alguno de éstos a los suyos y los últimos a los que hubiesen sido sus bisnietos. De alguna manera el Ajedrez lo transciende y mantiene su memoria viva en cada combinación artística desplegada en el tablero.

Agradecimientos para; María Teresa y César Abraham Duba, Alí Mustafá, Ricardo Castillo, Damián Alderete y Francisco Candia. Agradecimiento más que especial para Ana María Duba, por su exhaustiva búsqueda de la foto original de don Elías Duba jugando al ajedrez con la Señora María Satine, probablemente la única foto del Señor Duba frente al tablero.

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  1. julio alberto lopez dice:

    excelente nota…..te felicito y espero que sigas en ese camino de rescatar nombres de quienes hicieron la historia del ajedrez en la región….Muy bueno eso….!!!!

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